Es una de las preguntas que más recibo de padres y madres: "¿cómo sé si mi hijo necesita un terapeuta ocupacional o simplemente está pasando por una etapa?". Es una duda completamente lógica. Los niños atraviesan fases de desarrollo muy distintas y no siempre es fácil distinguir entre una dificultad puntual y algo que necesita atención.

No tengo una respuesta única para todos los casos, pero sí tengo una serie de señales que, cuando están presentes, me indican que vale la pena hacer una valoración.

Señales en el desarrollo y el aprendizaje

  • Dificultades para aprender a escribir o un trazo muy torpe para su edad
  • Problemas para usar tijeras, abrochar botones o atar cordones cuando ya debería poder
  • Letra muy grande, muy pequeña o muy irregular de forma persistente
  • Fatiga al escribir o rechazo marcado hacia las tareas manuales
  • Dificultades para copiar de la pizarra o seguir el ritmo de clase

Señales en el comportamiento y la regulación

  • Rabietas muy intensas o frecuentes para su edad
  • Dificultad para adaptarse a cambios en las rutinas
  • Dificultad para estar sentado, concentrado o para seguir instrucciones
  • Reacciones muy exageradas ante estímulos como ruidos, texturas o luz
  • Dificultad para jugar con otros niños de forma organizada

Señales en la autonomía personal

  • Dificultades para vestirse solo cuando ya debería poder
  • Problemas con la higiene personal por encima de lo esperado para su edad
  • Dificultades marcadas para comer solo o con cubiertos
  • Excesiva dependencia de los adultos para tareas que sus iguales ya hacen solos

¿Y si solo es una etapa?

Puede serlo. De hecho, en muchos casos lo es. Pero hay algo que siempre digo a las familias: pedir una valoración no compromete a nada. Si el niño no necesita intervención, te voy a decir con argumentos por qué y qué puedes hacer desde casa. Si sí la necesita, antes empecemos mejor.

No hay que esperar a que el problema sea grande para pedir ayuda. La intervención temprana siempre da mejores resultados.

¿Qué pasa en la primera visita?

La primera sesión es siempre una evaluación. Observo al niño, hago algunas pruebas adaptadas a su edad y, sobre todo, escucho a los padres. Nadie conoce mejor a su hijo que quienes viven con él cada día. Al final de esa primera sesión ya suelo tener una orientación bastante clara de si hay algo que trabajar y cómo.

Si reconoces alguna de estas señales en tu hijo y tienes dudas, puedes escribirme sin compromiso. Cuéntame cómo es su día a día y lo valoramos juntos.