El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) se caracteriza a menudo por una marcada inestabilidad en el estado de ánimo, la autoimagen, la conducta y las relaciones interpersonales. Estas dificultades emocionales tienen un impacto directo en el funcionamiento diario de la persona, dificultando la constancia en los estudios, el empleo, el mantenimiento de rutinas saludables y las relaciones familiares.
Desde la terapia ocupacional se realiza la intervención desde desde la funcionalidad y la ocupación. Nuestro objetivo es que la persona desarrolle habilidades prácticas para gestionar su día a día a pesar de la inestabilidad emocional.
¿En qué nos centramos en la intervención?
1. Regulación emocional aplicada a la actividad: ayudamos a la persona a identificar cómo su nivel de activación emocional interfiere en sus tareas cotidianas y a implementar herramientas de regulación (sensoriales, cognitivas o conductuales) antes y durante la realización de actividades difíciles.
2. Estructura y equilibrio ocupacional: la inestabilidad emocional suele traducirse en rutinas caóticas (periodos de hiperactividad alternados con periodos de abandono total). Trabajamos para construir rutinas sólidas pero flexibles que actúen como un anclaje en momentos de crisis.
3. Gestión del tiempo y metas: Entrenamos la planificación, la subdivisión de metas en pasos pequeños y la tolerancia a la frustración cuando surgen imprevistos.
4. Roles e identidad: apoyamos a la persona a reconectar con roles significativos que fortalezcan un sentido de identidad positivo y estable fuera de la etiqueta diagnóstica.
La terapia ocupacional ofrece un puente entre la regulación de las emociones y la capacidad de llevar a cabo una vida cotidiana autónoma, satisfactoria y con sentido.
Si quieres saber cómo podemos trabajar en tu caso particular, escríbeme sin compromiso. Colaboro habitualmente con psicoterapeutas y psiquiatras para ofrecer un abordaje integral.